¡TENEMOS HUERTO!

  Vivimos demasiado alejados de la naturaleza y del aire libre.  El instituto a veces oprime: súper poblado, con un timbre que suena estridente, prisas, broncas, castigos…  Necesitamos un lugar donde poder hacer clases diferentes.  Un lugar apacible, soleado o lluvioso, pero  sin más techo encima que las copas de los árboles y las nubes; un lugar donde no se oiga el timbre y se pueda trabajar de otra manera.  Es más, necesitamos construir ese lugar.  De hecho, ya lo estamos haciendo.  ¡Tenemos huerto! Con lechugas, guisantes, ajos, acelgas, espinacas y cebollas que ya empiezan a salir.  Y lo estamos construyendo poco a poco, entre unos cuantos profes y algún que otro alumno que nos mandan desde jefatura.  Ahora nos empezamos a extender hacia el jardín y esperemos que para la primavera podamos tener un aula abierta completa, con jardín y huerto, con alumn@s y profes.  Sin timbre y sin techo.